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Kuala Lumpur, Malasia (Español)



Renovación de la visa

El 31 de enero de 2020 fue la fecha de vencimiento de mi visa de 6 meses en Indonesia. Para conseguir una nueva tuve que salir del país. Anteriormente, había hecho 2 viajes cone ese propósito a Singapur, esta vez quería ir a un lugar diferente, así que elegí Kuala Lumpur y reservé mi vuelo para el 29 de enero temprano en la mañana.


Historia de fondo

Desde un principio el plan ha sido estar de gira por varios años y como no soy rico no puedo darme el lujo de pagar el alojamiento, me costaría una fortuna si sumamos todo el dinero que gastaría tan solo en alojamiento. Entonces, cada vez que voy a un lugar, mi rutina es encontrar un anfitrión o anfitriones. Mi primera opción es buscar miembros de mi iglesia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que tiene presencia mundial. Entre ellos es cuando me siento mejor, seguro, protegido; son como familia extendida en el extranjero.


Mi segunda opción es una organización global llamada Warmshowers.org, creada por ciclistas para ciclistas que recorren el mundo. Como miembro, me comunico con ellos con anticipación y responden con un sí o un no a mi solicitud de alojamiento. Ellos conocen mis necesidades y la mayoría de ellos van más allá de lo esperado.


Cuando estos dos acercamientos fallan tengo diferentes enfoques para encontrar un lugar donde pasar la noche dependiendo de la ubicación, principalmente:

  1. Wild Camping o Campamento silvestre, si estoy al aire libre en despoblado, busco un lugar seguro en el campo para poner mi tienda fuera de la vista.

  2. Stealth Camping o Campamento Ninja, este lo uso en areas donde acampar no es permitido por cualquier razón así que me valgo del sigilo para lograrlo.

  3. Host o anfitrión, pasando por una zona residencial, les pregunto a las personas que me encuentro en sus casas si les gustaría dar alojamiento a un trotamundos.

  4. En áreas urbanas, busco lugares escondidos en o alrededor de áreas públicas como bancos, bibliotecas, playas, parques, estaciones de servicio, incluso terminales aéreas, marítimas, de autobuses y trenes.


Aproximadamente 2 semanas antes de partir, envié mensajes a los miembros de la iglesia en 3 congregaciones diferentes con un alcance potencial de docenas de miembros, ni uno solo respondió. Al mismo tiempo, envié 18 mensajes a los miembros de Warmshowers, solo 6 respondieron y ninguno pudo recibirme debido a que el Año Nuevo chino se estaba llevando a cabo durante esos días. Era muy extraño, el hecho de que no hubiera un solo anfitrión disponible nunca había sucedido antes. Además, esta vez fue diferente para mí porque no estaba viajando con mi bicicleta e iba a volar con una sola maleta que contenía mi ropa en el avión y mi mochila de equipo de foto y video como equipaje de mano. Acampar no me sería posible, no tendría equipo para acampar en absoluto.


29 de enero

Esa mañana me levanté temprano y monté mi motoneta hasta el aeropuerto Praya de Lombok , esta fue la primera vez que llevé a Meteoro conmigo, pensé que sería más barato y definitivamente más conveniente estacionarlo allí y tenerlo a mano cuando regrese.


Era una mañana fresca con algunas manchas de niebla persistentes. El proceso de check-in siempre es muy sencillo en este pequeño aeropuerto, me encanta.


Esta es una buena vista de la isla de Lombok mientras despegamos. Fíjate como los arrozales dominan el paisaje, están por todas partes y son hermosos.


Pocos minutos después pasamos por la isla de Bali con la espectacular presencia de Gunung (Monte) Agung, un volcán activo, el punto más alto de Bali, y a la derecha se encuentra Gunung Batur otro volcán. En el horizonte se pueden ver otros volcanes de la vecina isla de Java. El archipiélago de Indonesia está repleto de volcanes activos.


Aterrizamos en Kuala Lumpur antes de las 10 am. Estaba lloviendo y lamentablemente la lluvia en la ventana me impidió tomar una buena foto de lo predominantes que son las plantaciones de palma en Malasia. He leído tantos artículos negativos sobre su impacto en el medio ambiente y la salud de su producto, el aceite de palma. Tenía muchas ganas de ver las plantaciones de cerca. Desde 1980, la producción de aceite de palma se ha multiplicado por diez y se estima que la producción aumentará en un 50% para 2050. Indonesia es el mayor productor de aceite de palma, seguido de Malasia; ambos países representan el 84% de la producción mundial de palma.


Así que aterricé en Kuala Lumpur, Malasia, que es el decimonoveno país sobre el que he caminado, nada mal ¿eh?


Después de pasar por inmigración, aduanas y recuperar mi equipaje, hice una revisión final de mi inbox, para mi sorpresa no había ningún correo nuevo, no tenía anfitrión.


¿Crees en el destino?

Lo creas o no, y sin que yo lo supiera, tenía una cita con el destino en Kuala Lumpur, la cita se fijó 3 años antes.


Tenía el nombre de una persona local, Matthew John o MJ. Y aquí es donde el destino jugó un papel importante. Conocí a MJ 3 años atrás, en mi studio en California. Él y su familia estaban visitando a su hermano Tom. Conocía a Tom desde hacía varios años, era uno de mis proveedores y nos hicimos buenos amigos. En esa ocasión en particular llamé a Tom para hacer un pedido y cuando entregó los materiales vino a mi oficina acompañado de su hermano MJ y su hijo. Durante nuestras conversaciones, MJ se enteró de que estaba planeando hacer una gira por el mundo, así que compartió su información conmigo.


Con un poco de ansiedad me preguntaba si se acordaría de mí y si sería capaz de hospedarme.


En el aeropuerto compré una tarjeta SIM y lo llamé, no hubo respuesta; le dejé un mensaje hablado, le envié un mensaje de texto y también un WhatsApp. Seguí llamándolo cada hora hasta que dieron las 2:30 pm, fue cuando decidí que era hora de romper mi regla de no pagar por alojamiento y buscar uno. Mientras esperaba en el aeropuerto busqué en diferentes sitios y encontré un estudio muy lindo cerca de las torres gemelas Petronas a un precio excelente, lo reservé. Caminé hasta la salida y solicité un auto Grab (el Uber de Asia) que me llevó a la torre donde iba a pasar los próximos 5 días.


Este es el nivel Planta Baja del edificio, me gustaron las esculturas. Tomé el ascensor hasta el piso 15 donde conocí al gerente del estudio.



Una vez acomodado, bajé al nivel de la calle y salí a dar un paseo sin ningún plan específico, solo para buscar un lugar para cenar. Tuve la suerte de encontrar un establecimiento que parecía muy popular lleno de gente local con una increíble variedad de opciones comestibles, la mayoría de ellas de la India, exóticas y muy atractivas para mí.


Como tenía mucha hambre, estaba muy emocionado de estar allí, estaba feliz. Recorrí todo el establecimiento e hice muchas preguntas. Había bastantes camareros listos para tomar mi pedido, elegí uno que parecía amable y me ayudó a cumplir mis deseos. Y esto es lo que cené esa noche.


No hace falta decir que salí del lugar con una gran sonrisa, el estómago lleno y muy satisfecho. El lugar está abierto las 24 horas del día, los 7 días de la semana y sabía que regresaría.


Seguí paseando por el barrio, vi la bandera de Malasia moviéndose con una suave brisa.


Y de repente vi su reflejo en los cristales de un edificio y mi corazón saltó de alegría.


Seguí caminando en esa dirección a un ritmo más rápido y ¡voilà!

Allí estaban, majestuosas.



Soy un fanático de los iconos. Dondequiera que voy, quiero ver y experimentar los iconos disponibles. Me gusta volverlos parte de mis emociones. Primero cuando leo sobre ellos o los veo en Facebook, televisión o películas. En segundo lugar cuando logramos conocernos en persona, y en tercer lugar cuando los veo o leo sobre ellos de nuevo porque entonces ya tenemos una conexión personal, somos amigos.


Más tarde esa noche, MJ me llamó y se disculpó por no estar disponible desde que regresaba de Dubai. Hablamos un poco y me invitó a salir a cenar con su esposa y su hijo la noche siguiente, acepté.


30 de enero

Me recogieron y me llevaron a un céntrico restaurante de la India donde tuvimos un banquete delicioso. Qué diferente es cuando los nativos ordenan las comidas, conocían muchos platos extraños de los que nunca había oído hablar antes.


Me pasaron a dejar y les expresé mi gratitud por la invitación y su generosidad.


Enero 31

Fue un día de descanso para mí. Me levanté tarde, preparé un desayuno ligero en la cocina, miré la televisión, revisé FB y mi bandeja de entrada de correos hasta la tarde. Tomé una ducha y pasé la segunda parte del día explorando y tomando fotos y videos en y alrededor de las torres gemelas, el símbolo más emblemático de la ciudad y probablemente de todo el país.


La tarde fue cálida, gris y nublada. Estuve allí durante las primeras etapas del brote de coronavirus y me sorprendió ver a tanta gente con máscaras en todas partes.



Llegué a las torres, pasé un buen rato tomando muchas fotografías desde la entrada noroeste. Entré, pagué y tomé el recorrido que ahí ofrecen. Luego salí por el acceso sureste y exploré el parque KLCC adyacente. Llegó la hora de la cena y recordé haber visto un restaurante bien ubicado con mesas al aire libre frente a las torres con una impresionante vista sin obstáculos del noroeste de las torres. Un lugar perfecto para tomarme una selfie cenando, pensé.


Decidí encaminarme cuando sentí una fina llovizna en mi cara. Esta lluvia brumosa me acompañó todo el camino pero luego, cuando estaba a punto de cruzar la última calle, empezó a llover.





Estaba hipnotizado por la vista frente a mí, la llovizna y la niebla combinadas le dieron a las torres un ambiente mágico casi etéreo. Esta es la última foto que tomé esa noche a las 8:44 p.m., está intacta, los colores son originales, ¿no está hermosa?



Destino

Satisfecho con la toma me di la vuelta y ... me resbalé y perdí el equilibrio; no hubo nada de dónde agarrarme y me encontré en el aire cayendo. Sin darme cuenta de que el piso estaba más bajo que el otro lado donde originalmente me subí, mi cerebro calculó mal la caída. Estimó el impacto a medio metro, pero al no suceder y seguir cayendo hubo reacción de pánico y me hizo estirar las piernas y ponerlas rectas lo que evitó que pudiera amortiguar el golpe. Aterricé de pie, escuché un fuerte ruido, extraño, e inmediatamente supe que algo se había dañado. No me caí al suelo, me quedé de pie pero luego sentí una sacudida de dolor que venía de mi talón izquierdo, traté de caminar y no pude. Cada intento resultó en un dolor insoportable. Saltando sobre el pie derecho, subí los pocos escalones de la escalera, rodeé la jardinera y me senté junto a mi mochila.


El dolor seguía aumentando a cada segundo y en menos de un minuto tenía un dolor tan insoportable que comencé a respirar muy rápido y a sudar tan profusamente que mi ropa se empapó en un par de minutos. Sentí que me estaba a punto de desmayarme.


Llamé a la única persona que conocía en todo el país, llamé a MJ. Estaba en medio de la celebración del cumpleaños de su suegro, pero a las 9:26 pm estaba ya en camino a socorrerme.


Un milagro más

La espera se sintió como una eternidad. Cada segundo se arrastraba lentamente y el dolor era el peor que jamás había sentido, estaba perdiendo la cabeza. Recordé que Él está a solo una oración de distancia, cerré los ojos y le supliqué a Dios que me diera fuerzas. No me quejé ni pregunté ¿por qué? como en otras ocasiones. Todo lo que necesitaba era la intervención divina para poder soportar el sufrimiento sin desmayarme, todo lo que quería era fortaleza. Fui escuchado y mi deseo fue concedido. Poco a poco el dolor fue remitiendo, se hizo soportable mientras esperaba. La hiperventilación y la sudoración cesaron por completo.


Cuando llegó MJ, yo estaba tranquilo y relativamente estable. Me ayudó a subir al auto. Una vez que se dio cuenta de la situación, decidió que lo mejor era llevarme a un hospital cercano a su casa. Llegamos, agarró una silla de ruedas y me empujó al área de emergencias, me registré a las 11:03 PM, me dieron un número y esperé mi turno. Cuando mi número salió en la pantalla fui al consultorio del médico, me quité el tenis y así es como se veía mi pie.

Mi tobillo estaba tan hinchado que parecía anormal, extraño en realidad.


Las malas noticias

El médico a cargo ordenó radiografías. Tuve que ser llevado a otra parte del hospital para que me hicieran las radiografías y de regreso a la sala de espera de emergencias. Mi número volvió a aparecer en la pantalla y fui al cubículo del médico para escuchar las noticias. "Tu hueso calcáneo está roto, aquí puedes ver 3 líneas de fractura", dijo mientras apuntaba al monitor que mostraba las radiografías de mi pie.


Hasta este punto, esperaba escuchar que mi hueso se dislocó y alguien lo volvería a colocar en su lugar. El diagnóstico fue impactante. Significaba que mi vida estaba a punto de cambiar drásticamente. Sin mencionar que mis finanzas también estaban a punto de recibir un gran golpe en el estómago. Pero ¿qué puedes hacer? ¡Nada! Pasé el resto de la noche siendo empujado en la silla de ruedas yendo de un lugar a otro dentro del hospital, un par de series de radiografías, análisis de sangre y resonancia magnética en preparación para la cirugía. Finalmente, me enviaron a poner un yeso para estabilizar el pie mientras tanto.



No dormí en toda la noche. Iba y venía de un lugar a otro más el tiempo de espera para que sucedieran las cosas. Cuando me admitieron y me llevaron a mi habitación era la mañana del 1 de Febrero.


Como nota al margen. La última vez que ingresé en un hospital fue hace una década cuando pasé un cálculo renal en California. Estuve en observación durante varias horas, no me hicieron nada y me dejaron ir más tarde ese mismo día. No estoy acostumbrado a estar en este entorno, era algo nuevo para mí.


Como sucedió el viernes por la noche y no se consideró una emergencia, tuve que esperar en mi habitación hasta el lunes para que me revisara el ortopedista. Dato curioso: no me dieron una bata, en cambio me dieron una camisa abotonada y un sarong (pareo) como pueden verlo aquí.

Me tomó un tiempo acostumbrarme pero terminé amando la experiencia.


El nombre del hospital es Universiti Malaya Specialist Center (UMSC). Ser parte de la universidad significaba que los estudiantes se capacitan allí, por lo que todos los días por la mañana un grupo de médicos y estudiantes de hasta 12 personas hacían sus rondas revisando a cada paciente.


Febrero 4

Llegó el día de la cirugía. Me llevaron en la misma cama desde mi habitación hasta el piso de operaciones. No me sentía ansioso ni nervioso, todo lo que quería era que me arreglaran el pie. Quedé impresionado cuando entré al quirófano, fue más impresionante que lo visto en las películas.

La única operación que he tenido y supongo dentro de un quirófano fue cuando tenía 5 años, así que no recuerdo nada.


Me pusieron la máscara de oxígeno, la anestesista me explicó lo que iba a pasar con respecto a la anestesia. Un olor nuevo, nunca antes registrado pasó por la máscara, me sentí raro y pasé de estar despierto a ZZZZZZ en unos 40 segundos. Algo extraño sucedió durante mi operación. Entré con la ropa interior puesta y salí sin ropa interior, ¿por qué? Si alguien sabe la respuesta, hágamelo saber, se los ruego.


Al parecer todo salió bien. Después del accidente y antes de la cirugía sentí que algo estaba fuera de lugar en mi talón, cuando desperté esa sensación se había ido pero en su lugar surgieron nuevas sensaciones, como entumecimiento y podría decir que me implantaron un alien en mi pantorrilla, mira en esto!


Mi pie estaba hinchado desde el día en que me caí, por eso lo mantuvieron envuelto con una bota helada como pueden ver aquí. Pero después de la operación ¡se puso enorme!


Febrero 7

Después de mantenerme en observación por varios días me dieron de alta. MJ se ofreció a darme alojamiento por todo el tiempo que fuera necesario, fue un gran alivio para mí no tener que preocuparme por eso en esos momentos. Así que me llevó a su casa. Prepararon un pequeño cuarto de almacén con una cama pequeña y tuve la suerte que tenía un aire acondicionado, ¡¡¡yay!!!


En el hospital las enfermeras me hacían todo, me tomaban la temperatura, el pulso y la presión arterial; me daban los antibióticos con regularidad y cambiaban mi vendaje todos los días. De ahí en adelante me tocaba a mí asumir esas funciones y al mismo tiempo aprender a caminar con muletas. Cuando ellas me cambiaban el vendaje no podía ver mi herida. Por primera vez tuve la oportunidad de echar un vistazo.


Me sorprendió encontrar mi piel seca y muerta. ¿Podría ser porque mi pie se mantuvo siempre sobre almohadas por encima de la altura del corazón para disminuir la irrigación sanguínea y minimizar la hinchazón? ¿o las compresas de hielo?


Cuando exploré todo mi pie, noté un gran moretón que me hizo preguntarme, si se ve así, 8 días después del accidente, ¿qué tan mal debe haber estado justo después?


Ser atendido

En situaciones como esta, todos sabemos que lo mejor que puede haber es estar con la familia. Desafortunadamente, en mi caso, esa no era una opción, pero tuve la suerte de darme cuenta de por qué la Divina Providencia trajo a MJ a mi vida con 3 años de anticipación y a unos 14,000 kms de su casa. Tumbado en esa cama, con todo el tiempo del mundo para pensar y reflexionar, me quedó claro que este accidente de alguna manera iba a ocurrir, por la razón que fuere. Un amoroso Padre Celestial me presentó a la única persona que resultaría fundamental para mi bienestar mientras atravesaba esta prueba en un país extraño lejos de familiares y amigos.


La profesión de MJ está en la industria de la salud. Durante todo esta tribulación él pudo llamar a muchos médicos dentro de su red para obtener consejos y orientación sobre lo que era mejor para mis necesidades. Conoce personalmente el hospital en el que me alojé, vive cerca y su horario durante esos días le permitió cuidarme cuando más lo necesitaba. A pesar de que son de ascendencia hindú, toda la familia son hermanos y hermanas cristianos fuertes. Entre todos ellos lograron satisfacer todas mis necesidades.


Elizabeth, su esposa, se aseguró de alimentarme adecuadamente y nunca se saltó una comida. Cuando se enteró de que estoy acostumbrado a comer fruta por las mañanas, al día siguiente el refrigerador estaba lleno y nunca me faltó fruta mientras estuve bajo su cuidado. Sus hijos son todos adultos y me ayudaron cuando sus padres no pudieron.


Se tomaron un tiempo de su día para ayudarme, brindándome la ayuda que necesitaba sin esperar nada a cambio. Fueron corteses, considerados, generosos, cariñosos, pacientes, comprensivos y gentiles. Hicieron todo lo posible para hacerme sentir especial, para estar cómodo. Eran sensibles a mis sentimientos. Les importaba lo que tuviera que decir. Me sirvieron voluntariamente, incluso cuando no tenían tiempo. Son buenas personas y toman decisiones que corresponden con sus creencias. MJ entiende que las cosas que colectamos y el dinero que acumulamos no valen nada sin personas con quienes compartirlo. Es abierto y generoso con los menos afortunados en un momento de necesidad, lo fue conmigo. Para mí, eso es familia.


Mi último día en KL

Me invitaron a tener una última comida juntos antes de partir, otra deliciosa experiencia nueva. En el sudeste asiático lo más común es ver gente comiendo con las manos, al menos esa ha sido mi experiencia en Indonesia y Malasia. Fíjate que soy el único que tiene cubiertos en la mesa, todos los demás tienen la mano sobre la comida.




Estoy inmensamente agradecido con MJ y su familia por todo lo que hicieron por mí mientras estuve en Kuala Lumpur e incluso cuando me fui. Acordaron con un vecino que me llevara al aeropuerto porque ninguno de ellos podía darme transporte. ¿Qué tan asombroso es eso?


Si no hubiera conocido a MJ hace 3 años, justo antes de comenzar mi gira por el mundo, toda esta experiencia pudo haber sido miserable, mucho más cara y traumática. Gracias a Dios no lo fue.


Y así fue mi pequeño viaje a Kuala Lumpur.

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